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La iluminación led debe tener como premisa mejorar la calidad de vida

La iluminación led debe tener como premisa mejorar la calidad de vida

Paulina Villalobos, arquitecto,
lighting designer

Si bien en el pasado la eficiencia energética era un gran elemento de marketing de la tecnología led al compararla con otras fuentes de luz, hoy esta tecnología es prácticamente la única que se utiliza de manera masiva en el mercado, por lo que su gran sello diferenciador debería ser entregar de manera efectiva un buen nivel de iluminación, que potencie el confort de las personas en distintos ambientes. 

En la actualidad, el mercado de los led es mayoritario y la existencia de otros sistemas para generar luz es limitada. La oferta es bastante amplia, tanto en productos y rangos de calidad, como en posibles aplicaciones. 

Paulina Villalobos, socia y fundadora del estudio DIAV, señala que, a nivel mundial, recién en 1994 se inventó el led (azul) con posibles aplicaciones para la iluminación y que entre 2002 y 2003 empezó a utilizarse en la arquitectura (Rojo, verde, azul), ingresando tímidamente a Chile en 2004 y 2005. En tanto, entre 2007 y 2009 el led blanco (azul+filtro) entró a competir con la fluorescencia y otras soluciones.

Nuevos elementos a considerar en las especificaciones

La profesional explica que como es una tecnología reciente, “todo lo referido a especificaciones o darle una nomenclatura a las características de la luz ha ido cambiando porque el led puede presentar algunos problemas que antes no se había detectado y que se relacionan directamente con la calidad del producto”. En este sentido, precisa que estas situaciones ya están identificadas a nivel global pero no necesariamente en Chile y se manifiestan cuando un led no es bueno, destacando entre ellas el flicker, el riesgo fotobiológico y dificultades con la consistencia cromática (elipse Mac Adam).

Mientras el flicker o intermitencia de la luz puede ocasionar en un grupo reducido de personas jaquecas o malestares visuales importantes, el riesgo fotobiológico se produce cuando se está expuesto de manera excesiva al led azul, lo que puede afectar a la retina.

Cabe señalar que el led blanco que se usa en Chile es uno azul intenso con un filtro que hace que esta frecuencia de luz se transforme en otros colores, siendo posible ver blanco. De ahí la importancia de elegir un buen producto al momento de la compra.

Por otra parte, en lo que respecta a la consistencia cromática, los leds de buena calidad son consistentes en el color y si esta condición no se cumple, el resultado en un proyecto lumínico no será adecuado. Es por eso que en países con mayor avance en este tema se incluye en las especificaciones estas nuevas variables, camino que también debería recorrer Chile.

Paulina Villalobos comenta que los profesionales de iluminación que especifican, generalmente lo hacen bien, sin embargo, cuando este tema lo ven arquitectos no especializados en la materia, tienden a hacerlo mal porque no manejan el tema. Añade que también es importante que quien ejecuta la compra disponga conocimiento especializado y que seleccione el producto atendiendo las distintas variables mencionadas y no solo el precio.

“En Chile no hay normativa de iluminación”

Así de categórica es Paulina Villalobos en este tema. “En la normativa chilena eléctrica se regula el led o cualquier fuente de iluminación en términos de producto eléctrico y lo único que se indica son los niveles de lux, es decir, la cantidad de luz que llega a una superficie. No dice qué tipo o si es de calidad en cuanto a reproducción cromática, temperatura color, si encandila o parpadea, etc. Hace un par de años me tocó participar en la redacción de una nueva normativa junto al Instituto de la Construcción, pero creo que esto está estancado por algún tema de financiamiento”, afirma la arquitecta. Añade que el Ministerio de Energía, por su parte, está trabajando en poder transformar la normativa de exteriores en una sola porque actualmente existe una para carreteras, otras para calles, veredas, ciclovías y a veces incluso pueden plantear cosas contradictorias.

La experta explica que el  Ministerio de Salud también plantea algunas regulaciones que rigen en recintos hospitalarios, pero solo referidas a los niveles de luz.

En virtud de lo anterior, actualizar y mejorar las normativa es un gran desafío en este ámbito.

Lo que viene 

Si bien la construcción masiva de inmobiliarias tiende a utilizar soluciones de iluminación estándar y que ya han sido probadas en el mercado, existen otros proyectos, como por ejemplo en el segmento de empresas, donde es posible utilizar todo el potencial que tiene el led. “Al ser un chip que nació en la era digital es programable o dimeable y como soporte es capaz de sostener otras aplicaciones, además de iluminar. Puede incluir un chip de luz, sensor, detector de personas y repetición de Wi-Fi. También está el Light-Fi, que consiste en transformar una de las frecuencias de iluminación en datos, es la gran revolución que viene”, plantea la lighting designer. 

Agrega que el desafío de los profesionales será entender estos sistemas y cómo hacer que la luminaria no solo contenga luz, sino que más información con el mismo soporte digital. “En grandes empresas puede servir hasta para detectar la llegada de personas o si una sala de reuniones está desocupada o no”, ejemplifica.

Concluye que las posibilidades son muchas, pero que la premisa fundamental debe ser mejorar la calidad de vida de las personas.

Foto: Paulina Villalobos, arquitecta, lighting designer, socia y fundadora del estudio DIAV.

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