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Columna: El imperativo ético de despertar

Columna: El imperativo ético de despertar

Por Horacio Arredondo, Vicedecano Executive Development Escuela de Negocios UAI.

Vivimos un momento en que la mayoría de las industrias debe innovar y reinventarse para sobrevivir. El desafío ha llegado tanto de la oferta como de la demanda. Cambios tecnológicos y sociales han sido catalizadores del cambio en estas industrias.

Ahora bien, a simple vista la industria de la construcción parece no tener estos problemas, al menos cuando vemos la velocidad y la forma en que se mueven sus jugadores. Sin embargo, ha llegado su momento de despertar, el cual tiene un imperativo ético en su génesis.

Datos concretos

Según el World Economic Forum, el sector de la construcción es responsable de entre 25% y 40% de las emisiones de carbono en el mundo. Al mismo tiempo, su impacto en el desarrollo de países e industrias es indudable, por lo que pensar en disminuir su impacto por otra vía que no sea un cambio de mindset parece imposible. Esto es especialmente cierto si consideramos que la población en áreas urbanas crece en 200.000 personas al día, con la presión que esto tiene sobre la necesidad de soluciones habitacionales e infraestructura.

En este contexto, vemos un rubro de la construcción que se mueve lento, o muy lento, utilizando en muchos casos modelos de negocios y procesos operacionales que no han cambiado por casi cien años. Mientras otras industrias piensan en modelos de negocios circulares, automatización e innovación, la de la construcción recicla menos de un tercio de sus desperdicios a nivel mundial y los índices de productividad evolucionan muy lentamente, cuando no disminuyen. Algún lector se podría preguntar, ¿por qué me debería preocupar si desde que tengo memoria esto ha sido así? Más allá del imperativo ético ya mencionado, podemos nombrar al menos dos elementos que pueden despertar a la industria.

En primer lugar, dado el impacto de este sector en el medio ambiente, difícilmente continuará pasando desapercibido para distintos stakeholders preocupados de la sostenibilidad medioambiental. Actuar proactivamente, como lo han hecho otras industrias, le permite al sector de la construcción ponerse metas desafiantes y alineadas con las capacidades actuales. Asimismo, debe procurar lograr una mayor colaboración entre los distintos eslabones de la cadena de valor, lo cual es clave, ya que esta es una industria que muestra gran fragmentación entre los distintos jugadores, lo que termina repercutiendo en ineficiencias en el uso de recursos y mayor impacto en el medioambiente.

En segundo lugar, está la oportunidad a nivel de cada uno de los jugadores de la industria. La construcción debe ser uno de los rubros con mayores oportunidades a nivel de eficiencia y productividad. El repensar los procesos de negocios, sumado a una mirada end-to-end del gasto, tienen el potencial de mejorar los resultados de forma radical. Asimismo, en un momento donde las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial están transformando industrias enteras, el potencial para la construcción es indudable. La robotización, la impresión 3D, las metodologías y tecnologías BIM, entre otros, en muchos casos no son el futuro, sino el presente.

En resumen, el imperativo ético con el que iniciamos esta columna sigue siendo el principal argumento. Sin embargo, vemos que, al igual que ocurre en otros muchos sectores, el cambio hacia una industria más sostenible no va en contra de la rentabilidad de la compañía. Por lo tanto, el impacto social que se puede lograr se torna muy alto.

 Horacio Arredondo, Vicedecano Executive Development Escuela de Negocios UAI.

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