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Aislación Térmica y Acústica:

Aislación Térmica y Acústica:

Fundamentales para la habitabilidad de las edificaciones

Ya sea par construcciones residenciales o de otro tipo, la aislación térmica y acústica son claves para potenciar la calidad de vida dentro de estos, marco dentro del cual existe en el mercado una variada oferta de materiales y productos con estas prestaciones

Jaime Arriagada Araya, Académico de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central, explica que “estamos en un proceso de actualización de Certificaciones y Reglamentos, lo que ha permitido incorporar nuevas exigencias en el escenario actual de la aislación térmica de viviendas y otras edificaciones de uso público, incorporando variables medioambientales que inciden sobre el confort interior de los distintos recintos en función del emplazamiento, orientación, uso y solución constructiva” Acota que es por esto que la aislación térmica se verá más exigida en torno a requerimientos técnicos, dado que no solo bastará con definir su espesor de acuerdo a la zonificación térmica, sino que se deberá especificar respecto a una serie de otras características del proyecto. 

Oferta y conocimiento del mercado

La  oferta de productos de aislación térmica es bastante amplia. El académico de la Universidad Central señala que es posible encontrar prácticamente cualquier solución disponible en otras partes del mundo. Respecto a aquello, comenta que “lo complejo tiene relación con la incorporación de ellas en el mercado nacional -dado que somos una industria que tiende a la inercia al cambio- por tanto utilizamos soluciones de acuerdo a su desempeño histórico, dando poco margen a otras que pueden ser más eficientes que las que tradicionalmente se utilizan”.

Consultado sobre si existe suficiente conocimiento en esta área entre los especificadores y quienes compran este tipo de productos, responde que sí: “las empresas proveedoras se preocupan de mantener a los especificadores actualizados en torno a los nuevos requerimientos que la industria tiene y son ellos quienes asesoran al comprador en torno a las necesidades del proyecto; es un servicio muy positivo que las grandes empresas prestan a sus clientes, lo que permite generar mayor fidelización”. 

Por otra parte, y con respecto al conocimiento del cliente en torno al producto que está comprando, en su opinión, existen diferencias. “En casos de proyectos con asesoría profesional, el proyectista debe tener certeza de las especificaciones de la solución constructiva; en el caso opuesto -cuando se realiza un proyecto sin asesoría profesional- el cliente se va a asesorar directamente con el encargado de la tienda y probablemente tomará la decisión en torno al costo de inversión y no del ahorro a largo plazo que la solución le entregue”, expresa. 

En torno a la aislación térmica de elementos opacos y transparentes, Jaime Arriagada indica que las grandes novedades tienen relación con la incorporación de capas de materiales de baja emisividad, que actúan de forma complementaria al componente aislante principal, conformando un sándwich muy eficiente térmicamente. Dichas capas vienen adheridas directamente a la solución o se pueden adquirir como elementos individuales. Añade que soluciones transparentes -como el Doble Vidrio Hermético (DVH)- se han transformado en un complemento perfecto a una solución constructiva que ya tiene buen comportamiento térmico; y que, por otra parte, en soluciones de sistemas constructivo opacos, aparte del aporte térmico, colaboran en la protección del aislante con respecto a la humedad y/o el agua que se genera por el uso propio de los recintos o por filtraciones de instalaciones o de otras redes húmedas. 

Agrega que, finalmente, la llamada pintura térmica es una solución que proviene desde la ingeniería aeroespacial, realizada en base a cerámica líquida y con niveles de conductividad muy bajos, solución que se ha ido incorporando al mercado chileno debido a sus propiedades en torno a ser un elemento de terminación y aislación de forma simultánea.

¿Cómo es la normativa en este tema?

El docente de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central sostiene que  la normativa básica respecto a la definición de la aislación térmica es el artículo 4.1.10 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, donde se establecen los requisitos de acondicionamiento térmico requeridos en viviendas y asociadas a las siete zonas térmicas que Chile tiene; dicho artículo es ampliamente conocido en los profesionales del sector y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) ha generado una serie de antecedentes que permiten una mejor comprensión y aplicación de sus requerimientos.

Añade que los edificios de carácter público deben certificarse bajo la Certificación Edificio Sustentable (CES), sistema que fue desarrollado por el Instituto de la Construcción con el apoyo y la participación formal de 13 instituciones públicas y privadas, reunidos con el objetivo de incentivar el diseño y la construcción de edificios con criterios de sustentabilidad. Finalmente, Jaime Arriagada explica que “la calificación energética para viviendas (elaborada por el Minvu en conjunto con el Ministerio de Energía) califica y evalúa objetivamente los requerimientos de energía para calefacción, enfriamiento, agua caliente sanitaria e iluminación, lo que corresponde a una nueva definición de estándares, muy por encima de la cuantificación asociada a las demandas de calefacción, que eran los requerimientos mínimos bajo la cual se encontraba la fase anterior de la Reglamentación Térmica. Esta calificación existe desde el año 2012 y hasta ahora es de carácter voluntaria”. 

Tema acústico 

Jaime Delannoy, Dr. Ing. Acústico, Subdirector Escuela de Comunicación Duoc UC, señala que en materia de aislación acústica en edificaciones residenciales y de otro tipo, “desde el punto de vista de la obligatoriedad estamos básicamente estancados desde el 2005. Ese año se modificó el Artículo 4.1.6 de la OGUC e introdujo nuevas exigencias de aislamiento acústico que deben cumplirse entre unidades de vivienda. A otros tipos de edificaciones no se les obliga a cumplir ninguna exigencia cuantitativa (medible objetivamente) desde el punto de vista físico-constructivo. En consecuencia, podemos afirmar responsablemente que estamos muy atrasados respecto a los países desarrollados”.

En cuanto a la normativa vigente, el experto sostiene que es a todas luces insuficiente. 

“Por una parte los guarismos exigidos no alcanzan los umbrales mínimos de confort que recomienda la literatura especializada. Y por otra, no incluye elementos fundamentales de toda vivienda, como fachadas y divisorios interiores. Tampoco hace mención a su desempeño en conjunto con las instalaciones sanitarias (fuente de la mayoría de los reclamos por disconformidad acústica)”. 

Agrega que “para el año de aprobación de la actual exigencia (2004-2005), conscientes de lo bajo de la exigencia, se pensó que en los años venideros y conforme al crecimiento del país, se introducirían mejoras. La realidad es que transcurridos 15 años el PIB per cápita -no corregido por paridad de compra- ha pasado de USD 7.599 en 2005 a USD 15.923 en 2018 (Fuente: Banco Mundial). Sin embargo, las exigencias acústicas no han sido modificadas”.    

Comsultado sobre cómo es la oferta de soluciones con prestaciones de aislación acústica, Jaime Delannoy responde que es muy reducida. “La mayoría de los proyectos recurren al Listado Oficial de Soluciones Constructivas para Aislamiento Acústico del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. La última vez que se actualizó (entiéndase como ingreso de una nueva solución constructiva) fue en el año 2014. Al parecer, no existe un adecuado sistema de incentivos para que privados realicen nuevas inscripciones que enriquezcan el listado oficial”, afirma.

Respecto del nivel de conocimiento de los especificadores y de quienes compran este tipo de productos, plantea que es muy precario: “existe poca cultura al respecto. Es frecuente que se confundan las propiedades de aislación térmica con las de aislamiento acústico. Respecto al uso de las métricas, en Chile históricamente hemos adoptado -en acústica- el sistema europeo (normas ISO), lo que no siempre es bien entendido por el sector inmobiliario que en ocasiones utiliza otras referencias normativas no necesariamente equivalentes”.

Concluye que, quizás, el aspecto más relevante del período es que “el país cuenta -por el momento- con un laboratorio para ensayos de aislamiento acústico certificado ISO. Es de esperar que tal instancia impulse el interés por renovar el listado oficial de soluciones del Minvu”.

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